Big data y wearables: ¿La sanidad del futuro en la Nube o entre nubarrones?

Big data y wearables: ¿La sanidad del futuro en la Nube o entre nubarrones?

I Congreso Nacional de Wearables y Big Data en Salud, 18 Noviembre 2014 Madrid

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Foto: El inquilino digital

La responsable de sistemas de información sanitaria de la Consejería de Sanidad de Madrid, Zaida Sampedro, presidió la apertura del I Congreso de Wearables y Big Data en Salud, dejando bien clara cual será la estrategia de la Comunidad de Madrid frente al desafío del uso de Big data. Su enfoque será doble: el ahorro en costes farmacéuticos y la atención a los enfermos crónicos, con la cual “también habrá un ahorro significativo de costes asistenciales”.

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Apertura oficial del I Congreso Nacional de Wearables y Big Data en Salud. Foto: #wearables14

Lo que prometía ser una jornada tecnológica con cierta altura de miras, comenzó con una autocomplaciente loa al ahorro asistencial, apoyada en el uso de la ingeniería de datos a corto y medio plazo. Una bienvenida algo áspera para los que acudimos a la cita con la esperanza de conocer las últimas tendencias en el campo de la tecnología vestible y el uso de Big data en el ámbito sanitario. A las palabras de esta ilustre representante de la administración regional, le siguió la ponencia de una conocida consultora multinacional. Y dale que te dale con el mismo argumento del ahorro de costes y lo poco que van a tener que trabajar en los hospitales, cuando a todos nos atienda el especialista via smartphone sin movernos de casa. Está claro, la administración regional actual no nos quiere ver en los hospitales cuando nos pongamos enfermos. Lo malo es que el ahorro vendrá también por el lado del personal sanitario porque, con esa filosofía de menos es más, aqui hay tortas para todo el mundo. La mañana iba empeorando por momentos y tuve la tentación de salir por patas de aquel lugar ante tanta mediocridad, escasez de ideas y nulo espíritu innovador. “No todo puede ser contar ovejas, tiene que haber algo más” -pensé.

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Ignacio Hernández Medrano. Foto: EFE Salud

Afortunadamente, en el congreso celebrado el pasado martes en Madrid en las instalaciones de ESNE (Escuela Universitaria de Diseño, Innovación y Tecnología), estos no fueron los únicos argumentos que pudieron escucharse. La cosa mejoró notablemente con la intervención del Dr. Ignacio Hernández Medrano, Neurólogo del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria. El Dr. Hernández Medrano, es un alicantino que se ha convertido en joven promesa científica en la transición que está experimentando la sanidad hacia el mundo del Big data y los sensores corporales. Su proyecto Medroom, es una herramienta para ayudar a la decisión médica, que se basa en la reutilización de toda la información que queda almacenada en las historias clínicas de los pacientes. Hasta ahora, la información que los especialistas anotan en estas historias solo se utiliza para atender a los pacientes pero queda archivada y no se comparte, no se explota. Se llama Medroom porque es como si a través de las historias clínicas, pudiéramos entrar en una habitación donde estuvieran todos los especialistas en una materia y pudiéramos preguntarles de forma colectiva y en un instante su opinión sobre algo concreto.

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Portada de la revista Time en Septiembre de 2013 a propósito del Proyecto Calico

No es casual que el Dr. Hernández Medrano haya sido galardonado este año con el “Call to innovation” otorgado por la Singularity University, situada en el campus del Centro de Investigación Ames de la NASA, en Silicon Valley. El objetivo de esa entidad es “reunir, educar e inspirar a los líderes que se esfuerzan por comprender y facilitar el desarrollo exponencial de las tecnologías con el fin de afrontar los grandes desafíos de la humanidad”. Y precisamente ha sido durante esa experiencia, donde nuestro doctor ha tenido un primer contacto directo con el Proyecto Calico de Google, una iniciativa científica para “extender la vida humana”, basada en Big data y llevada hasta hace un año con cierta discreción por el gigante de Internet.

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Hal 9000, en una imagen de 2001: Una Odisea en el Espacio

También conocimos, en otras ponencias de la mañana, la historia de algunos niños obesos que portan dispositivos para supervisar y motivar remotamente el cumplimiento de la dieta y ejercicio físico (Proyecto Prevengo) o un nuevo concepto traído por IBM, la analítica cognitiva, que a través de su sistema Watson Analytics promete certeras predicciones en todos los campos del conocimiento humano mediante Big data. Es algo que me recordó de repente a Hal 9000, la repelente computadora de 2001: Una odisea en el espacio, sabionda y predictiva. aunque algo vetusta a los ojos de 2014. Ya sabemos que en IBM van a lo grande y saben de qué va esto de manejar millones de datos, aunque tengo que confesar que yo me perdí en los primeros minutos de ponencia y en general me pareció un tostón etéreo que no terminé de encajar con la temática del congreso.

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Joan Carles March

Después llegó otra de las ponencias interesantes de la mañana, aunque accidentada por las pobres comunicaciones en un congreso que se supone de tecnología. El Dr. Joan Carles March, Director de la Escuela Andaluza de Pacientes, aportó vía Skype gratuito -algo que no entiendo, cuando hoy en día una videoconferencia está al alcance de cualquiera- una perspectiva interesante de las tecnologías vestibles y el uso de Big data. Se trata del impacto potencial en el paciente y en la sociedad de esta transformación tecnológica. Un paciente al que podemos llegar a obsesionar con su enfermedad si le cubrimos de dispositivos tecnológicos para monitorizarle en todo momento y una sociedad que puede “llegar a verse excesivamente medicalizada” si dejamos que Big data irrumpa sin control en todos los aspectos de nuestra vida. Imaginemos, por ejemplo, qué compañía de seguros aseguraría a alguien de quien se sabe absolutamente todo y cuyo porvenir se puede en cierto modo predecir, gracias a la llamada analítica cognitiva. Y justo cuando estábamos a punto de responder cuestiones de cierta trascendencia, se cortó la comunicación de Skype con el Dr. March. Si no fuese porque sé lo mal que funciona Skype cuando es gratis, pensaría que alguien de IBM estaba boicoteando la intervención.

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Luis Serrano, portavoz de Madrid 112, con Nuria, que aportó un punto de vista muy interesante: el de los pacientes (Recomiendo su blog: tulupusesmilupus.com) . Foto: @LuisSerranoR

Ya por la tarde, nos adentramos en el mundo de las emergencias y el papel de las redes sociales de la mano de Luis Serrano, portavoz de Madrid 112 y rostro conocido para muchos por su frecuentes apariciones en los medios cuando hay alguna incidencia grave en Madrid. Luis Serrano destacó el protagonismo que han adquirido los ciudadanos en la comunicación de las emergencias y grandes catástrofes, vistos como primer e inmediato contacto informativo a través de las redes sociales. Se trata de ese “ciudadano periodista” o ciudadano sensor que ha suplantado un papel informativo que no hace demasiado tiempo correspondía a los responsables de emergencias. No menos interesante, es la simbiosis de ese concepto con el análisis Big data: El estudio y predicción de grandes catástrofes a través del comportamiendo dinámico de las redes sociales. Destacable en su discurso también fue la figura de los VOST o Voluntarios Digitales de Emergencias, una red de colaboradores desinteresados cuya principal finalidad es evitar la propagación de bulos o falsas alertas a través de las redes sociales.

Por último, en este recorrido fugaz por algunas de las ideas que me parecieron más relevantes en el congreso, estuvo la aportación del Dr. José Avila, Director de Nuevas Tecnologías de SoMaMFyC (Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria). El Dr. Avila introdujo elementos de debate acerca del valor de Big data en la prevención de riesgos sanitarios para la población (epidemias, patologías vinculadas al entorno, etc.)

Los cacharricos

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Camiseta Elisa, que incorpora dos sensores tejidos de fibras con un recubrimiento conductor, que recogen la información cardiaca del usuario mientras se encuentra monitorizado.

Personalmente esperaba una muestra algo más amplia e innovadora de dispositivos de lo que realmente pudo verse el pasado martes. Que nadie me entienda mal, las Google Glass son un producto tecnológicamente puntero y un drone es un artilugio siempre llamativo en cualquier contexto, pero la impresión generalizada que pude percibir entre algunos de los asistentes -mayoritariamente vinculados a la sanidad- fue de cierto desapego entre la tecnología mostrada y la realidad del trabajo cotidiano.

Dicho esto y con lo que pude ver, tocar y experimentar, una de las primeras conclusiones con respecto a los dispositivos predominantes en la muestra es que el sector camina hacia una progresiva independencia de los dependientes. Me explico. Todo parece apuntar hacia una reducción -aunque no desaparición total- de la intervención humana directa en el proceso de supervisión asistencial, en favor de una supervisión asistida por software, wearables y sensores de todo tipo. En esa línea, encontramos camisetas que monitorizan el estado del corazón de su portador, como la prenda Elisa de Dependentex, colchones con sensores de presión para detectar cuando el paciente se levanta de la cama o plantillas inteligentes que previenen caídas en mayores dependientes, como las desarrolladas por el Proyecto Wiisel coordinado por la Fundación Cetemmsa y en el cual participan España, Alemania, Irlanda, Suecia, Italia e IsraelEstas plantillas monitorizan la forma de caminar de cada paciente y los recopilan en un servidor central, con el fin de disminuir el riesgo de caídas en ese segmento de población.

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Plantilla inteligente desarrollada en el Proyecto Wiisel (Wireless Insole for Independent and Safe Elderly Living)

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Monitor de saturación WristOx2® en combinación con Artemis, el cuaderno de recogida de datos electrónicos (CDRe) desarrollado por Primum y Delos Clinical

En otra gama de productos, dirigidos a su uso en ensayos clínicos y estudios observacionales, encontramos los dispositivos de monitorización portátiles e inalámbricos. Diseñados para transmisión en tiempo real de valores biométricos que son registrados para su envío inmediato a una plataforma de recogida de datos. Como por ejemplo Artemis, que optimiza los recursos de una clínica o centro geriátrico, permitiendo el análisis y monitorización de pacientes sin la necesidad de desplazamientos. “De esta forma” -como afirma el fabricante- “se pueden mejorar las tasas de asistencia y mantener el control sobre el estado del paciente”.

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Runner Cardio de Tom Tom

La práctica deportiva es otro campo donde los wearables relacionados con la salud están proliferando con gran velocidad. Destacable ha sido la entrada del conocido fabricante de navegación asistida Tom Tom con su nuevo Runner cardio, un reloj con GPS y pulsómetro integrado, que permite consultar información precisa sobre frecuencia cardiaca, datos de distancia, ritmo, tiempo, velocidad y calorías quemadas. Al llegar a casa, después de la carrera, los datos son sincronizados de forma automática con nuestra aplicación favorita de seguimiento deportivo.

Y así llegamos a los dispositivos que sin duda captaron la atención de gran parte del público asistente: las gafas de realidad aumentada. Tuve ocasión de probar los cuatro modelos que se mostraron con resultados dispares, aunque con una experiencia de inmersión aceptable en todos los casos y muy diferente según modelo de gafas utilizado.

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Usuaria del congreso dando sus primeros pasos con las Google Glass. Foto: El inquilino digital.

En un primer grupo tendríamos las Google Glass o dispositivos similares de otros fabricantes, que aportan una extensión útil y discreta de nuestras capacidades sensoriales, de una manera muy poco invasiva gracias a un cuidado diseño. Como ya indiqué en un post anterior, su ligereza y diseño las hace favoritas para extenderse entre el gran público en poco tiempo. Según nos trasladaron desde Zerintia Technologies, Google planea redondear su diseño de cara al año que viene tras recoger impresiones de sus primeros usuarios por todo el mundo. Estoy convencido de que no tardaremos mucho en verlas por todas partes para multitud de aplicaciones.

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Si, lo sé, las Epson Moverio no favorecen nada… Aún así son increíbles. Foto: Gizmag

En un segundo grupo, estarían las gafas de realidad aumentada mixta, que combinan las posibilidades de las anteriores con una visión estereoscópica y mayor amplitud de campo visual para la información interactiva que se presenta ante nuestra vista. Tal es el caso de las Epson Moverio Smart Glasses, que permiten literalmente colocarnos la pantalla de un ordenador delante de los ojos -con lo que eso supone hoy en día- sin perder de vista lo que tenemos delante de nuestra nariz. Suena complicado, pero puedo asegurar que la experiencia es cuanto menos llamativa superados los primeros momentos de cazar moscas. Son los dispositivos que parecen llamados a ser más utilizados por aplicaciones en el campo quirúrgico: cirugía asistida, cirugía remota, docencia, etc.

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Detalle de las Epson Moverio. Foto: Epson
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La expresión de quién se las pone por primera vez lo dice todo. Foto: El inquilino digital
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Foto: El inquilino digital

En tercer lugar, encontramos las gafas de realidad virtual propiamente dichas. En la muestra de esta semana pudimos ver las Oculus VR o las Samsung Gear VR. Son dispositivos que recrean una realidad paralela a nuestro entorno físico. Tengo que decir que en ambos casos la calidad de imagen es mejorable, pero la sensación de meterte en otro lugar está bastante conseguida. En línea con la mejora sustancial de la experiencia de inmersión 3D del producto, la multinacional coreana presentó hace una semana su Project Beyond, en la Samsung Developer Conference de San Francisco. Se trata de un dispositivo para grabar videos en 360 grados a través de 17 cámaras Full HD, con el objetivo de que el contenido se disfrute en las Gear VR.

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Gafas Samsung Gear VR en el congreso del pasado martes en Madrid. Foto: El inquilino digital.

La realidad aumentada combinada con wearables ya está dando sus primeros resultados en el campo experimental, con aplicaciones que se centran sobre todo en la consulta de datos en campo (emergencias, acceso a historia clínica sobre el terreno) y también en el ámbito quirúrgico. En un futuro no muy lejano, la combinación de esta tecnología con el uso de Big data y la Nanotecnología será uno de los mayores desafíos para la asistencia sanitaria y para otros muchos aspectos de la humanidad. Pero ello también traerá retos y controversias en el campo social, legal y político. Billones de datos sensibles serán procesados en intervalos muy cortos de tiempo con el objetivo de ayudarnos a adivinar el futuro o mejorar nuestras vidas. Todavía no conocemos qué consecuencias tendrá un uso menos edificante de ese enorme potencial y los riesgos que comportará ¿Cual será el resultado final de todo esto?

 

 

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