Cuando el profe es Google

Cuando el profe es Google

Personajes interactuando en el juego Interland – Fuente: Be Internet Awesome

Aquellos de nosotros que hemos recibido una educación analógica en valores ciudadanos, con la cual aprendimos principios éticos articulados en asignaturas como Filosofía, Religión, Ética o las propias Ciencias Sociales, hoy a menudo dedicamos demasiada energía lamentando los efectos negativos de la revolución digital en ese campo. Tal vez sea porque dichos efectos parecen hacerse mucho más visibles cuando hablamos de la infancia y su relación con la tecnología. O tal vez porque ya hemos cedido a la idea de que los viejos principios de la Ética han quedado sobrepasados por el tsunami de información que alimenta cada día a la red.

La sensación de vértigo que produce Internet, donde toda la información -buena y mala- está permanentemente accesible para todos, nos lleva de manera instintiva a la aplicación de recetas tradicionales, que aprendimos cuando éramos niños, para evitar todo aquello que nos parece poco edificante. Entonces existían los dos rombos en las películas de la TV, el altillo del armario para alejar las revistas inadecuadas del alcance de los niños, las normas y restricciones horarias, y por supuesto, el puro miedo -¿quién no recuerda al “hombre del saco”?- Son algunos ejemplos de las herramientas que se utilizaban para prevenir los efectos no deseados de un exceso de información. En general, aquella era una época (la pre-informacional) donde resultaba mucho más sencillo ocultar todo lo que no debía ser visto.

Nos seguimos enfrentando al problema de los contenidos inapropiados como se hacía hace 40 años – Foto: La Vanguardia

Es indudable que eso ha cambiado radicalmente. Los canales de información se han multiplicado y son incontrolables, en parte, porque el acceso universal sin restricción a la información es lo que convierte este fenómeno en una revolución. Sin embargo, nuestra aproximación al problema de los contenidos inapropiados continua siendo en muchos casos la misma: unilateral y coercitiva. En el mejor de los casos, hemos sustituido los dos rombos o el altillo para las revistas inadecuadas, por herramientas de control parental y filtrado de contenidos que acaban siendo saboteadas por sus propios usuarios, esos que ya han nacido conociendo la ley y la trampa. En otros casos, intentamos restringir el acceso físico a la tecnología, pensando que con ello evitaremos conductas adictivas o la falta de interés por otras actividades más saludables. Nada de eso parece funcionar en realidad y lo cierto es que cada vez hay un uso más temprano, intenso y extendido de las TIC entre niños y adolescentes.

En el mejor de los casos, hemos sustituido los dos rombos o el altillo para las revistas inadecuadas, por herramientas de control parental y filtrado de contenidos

Según un estudio realizado por Google en EE.UU. en Enero de 2019, los principales incidentes experimentados por los más pequeños en su travesía online son:

  • 39,1% Acceder a contenido online inapropiado
  • 23,8% Compartir demasiada información en redes sociales
  • 15,6% Estafa mediante e-mail o enlaces engañosos
  • 13,8% Cyberbullying
  • 13,6% Usurpación de identidad

El acceso a la pornografía se anticipa a edades tan tempranas como los 8 años y se estima en un 70% su uso entre jóvenes y adolescentes . Los bulos (o fake news) sobre la actualidad o sobre personas conocidas dentro del entorno más próximo (compañeros de clase, profesores, amigos, vecinos, etc.) se extienden a la velocidad de la luz en redes sociales y la falta de educación digital ha provocado que la intimidad de muchos menores quede comprometida cuando la exponen sin pudor en un medio que en realidad no dominan.

Este estudio sirvió de lanzadera para un programa de Google enfocado a la educación para la ciudadanía digital (digital citizenship) -sí, lo sé, os recuerda a Zapatero y su Educación para ciudadanía– que recientemente ha sido ampliado y extendido para su uso en español. Su nombre es Be Internet Awesome (Sé genial en Internet) y se trata de una iniciativa de primer orden para iniciar un camino aparentemente más razonable hacia la educación de los niños en un entorno tan complejo.

He tenido ocasión de experimentar con mis hijos (se puede probar aquí) y el juego incluído en este programa educativo: Interland -confieso que al principio me sonó a nombre de mansión de Michael Jackson- y debo reconocer que la experiencia me ha sorprendido. Los chicos aprenden más en una hora jugando (sobre seguridad, respeto, pensamiento crítico, desactivación de bulos y suplantación de identidad) que escuchando una retahíla de advertencias y rombos acerca de lo peligrosa que es la tecnología, a la cual dicho sea de paso no suelen prestar demasiada atención.

Pero no nos pongamos estupendos, seamos críticos. El tiempo dirá si estamos ante una gran hermanada de Google intentando diseñar sus ciudadanos digitales del futuro o realmente se está dando un primer paso hacia otra forma de educar en valores a los más pequeños, ayudando a sus padres y educadores con herramientas más eficientes. Toda ayuda es bienvenida para asegurar que su travesía digital por el océano de información llega a buen puerto.

Ponencia de Anne Collier, una de las expertas en alfabetización mediática que ha participado en el programa de Google, acerca del concepto de ciudadanía digital (Inglés y subtitulos) – Fuente: Youtube – TEDxGeneva, 2016

Con independencia de las suspicacias que pueda despertar un programa de este tipo, lo más interesante cuando se profundiza un poco es descubrir que las cinco claúsulas del contrato familiar que proponen en el plan, en realidad no difieren tanto de algunas de las cosas que nos enseñaron en las tórridas tardes de instituto nuestros profesores de Filosofía, Religión, Ética o Ciencias Sociales:

  • Compartir con cuidado (Prudencia)
  • Mantener la atención para no caer en trampas (Pensamiento crítico)
  • Protege tus secretos (Autoestima)
  • amable (Respeto)
  • Sé valiente y pregunta si tienes dudas (Curiosidad)

Ya lo decía Aristóteles en su Ética nicomáquea, al final todos buscamos la felicidad para llegar a un estado superior que nos permita tomar siempre la decisión ética correcta gracias a la educación.

REFERENCIAS:

Programa Be Internet Awesome (Google): https://beinternetawesome.withgoogle.com/es-419_all

Brage, L., Orte, C., & Gordaliza, R. (2019). Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales de adolescentes y jóvenes. (pp. 249–284).
Google. (2019, Enero). Online Safety & Parents. Retrieved from http://services.google.com/fh/files/blogs/parent_teacher_survey_us.pdf

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