BYD y la expansión de los autobuses eléctricos

BYD y la expansión de los autobuses eléctricos

IMAGE by Vincent Hendricks

El pasado lunes tuve la oportunidad de participar en una interesante mesa redonda, organizada por varios clubs de alumnos de IE Business School, con Joaquín Bellido, Director en España de BYD, la compañía que más autobuses eléctricos fabrica en el mundo, a la que dediqué uno de mis artículos hace algunos meses.

El caso de BYD es sumamente interesante: fundada por un químico nacido en una familia humilde que actualmente se ha convertido en una de las personas más ricas de China, Wang Chuanfu, en la ciudad de Shenzen, la compañía posee también minas de litio y de otras tierras raras necesarias para la fabricación de baterías. El nombre de la compañía es acrónimo de Build Your Dreams, y tiene registrado el eslogan «The official sponsor of Mother Nature». Su última fábrica de baterías, inaugurada el año pasado, es una de las mayores del mundo, y se dedica específicamente a la fabricación de baterías de litio-ferrofosfato, menos habitual en la industria pero considerada muy apropiada para autobuses por su mayor estabilidad química y térmica, lo que incrementa su seguridad. La compañía tiene además varias subsidiarias, que fabrican desde baterías para smartphones hasta automóviles o trenes monorraíl sin conductor.

Los autobuses eléctricos están llamados a ser, sin duda, una de las principales soluciones de transporte en las ciudades, aunque su implantación está siendo relativamente lenta, y al ritmo actual, tan solo el 60% de los autobuses del mundo serán eléctricos en torno al año 2050. Las resistencias a su implantación se deben principalmente a su coste, que es aproximadamente el doble que el de un autobús convencional con motor de combustión, y a la necesidad de construir centrales para su recarga, que requieren una importante infraestructura de suministro de electricidad, pero en términos de coste total de propiedad, los autobuses eléctricos son sensiblemente mejores debido al menor mantenimiento que requieren y a sus también menores costes operativos. La ciudad pionera en el mundo en este sentido es Shenzen, en la que está además enclavada la sede y la fábrica principal de BYD, y que cuenta con una flota de 16,000 autobuses completamente eléctricos. Si no te haces a la idea de lo que son 16,000 autobuses, este vídeo de la entrega de la flota en el año 2016 con el que Joaquín inició su intervención puede ayudar a que te hagas una idea:

Shenzen tiene unos 12.5 millones de habitantes. Como contraste, Nueva York, con 8.4 millones, tiene una flota de 5,800 autobuses, y Madrid, con 3.2 millones, tiene 2,050, de los que tan solo son eléctricos el 1.76%. El transporte público es un actor fundamental en el futuro del transporte urbano, y los autobuses son la evolución lógica en este sentido junto con otros vehículos como trenes o tranvías. Algunos estados, como California, han anunciado su intención de llevar a cabo una transición completa de su flota de autobuses antes del año 2029. En la actualidad, el 17% de los autobuses del mundo, un total de 425,000, son eléctricos, y el 99% de ellos están funcionando en ciudades chinas.

En términos de innovación, es también interesante ver el desarrollo que acaban de presentar en la ciudad de Indianapolis junto con la compañía Momentum Dynamics y el operador de transporte público de la ciudad, IndyGo: un sistema de puntos de carga inductivos de 300kWh que permiten que el vehículo se mantenga en ruta de manera continua mediante el suministro de un impulso de carga puntual cada vez que el autobús llega a uno de esos cargadores, situados en los puntos finales de la ruta. La carga inductiva se plantea como una de las formas de evitar los problemas de los ciclos de carga y el tiempo de inactividad a los que supuestamente obligaría. Una solución sin duda interesante cuando se trata de mantener en servicio un vehículo en una ruta el mayor tiempo posible, considerando que actualmente, el rango operativo de un autobús eléctrico se encuentra en torno a los 360 kilómetros.

Algunas ciudades, ante la necesidad de llevar a cabo la transición de su flota desde los sucísimos diesel hacia opciones más limpias, se han inclinado erróneamente por el gas natural, un error estratégico considerando la calificación ecológica de este combustible, y la evolución de su coste, que lo convierte en cada vez menos competitivo frente a las energías limpias. Ciudades como Santiago de Chile, que recientemente hizo un pedido de cien autobuses eléctricos, parecen tener claro el signo de los tiempos, y la importancia de retirar de la circulación un elemento como el autobús diesel: en una ciudad promedio, los autobuses suelen representar en torno al 5% de los vehículos en circulación, pero generan una cuarta parte del dióxido de carbono emitido, el 40% de los óxidos de nitrógeno y más de la mitad de las emisiones de partículas, y lo hacen precisamente en las ciudades, los lugares en los que suele haber mayor concentración de habitantes. Veremos si nuestras ciudades saben estar a la altura.


This post is also available in English on my Medium page, «BYD is on a mission to bring electric buses to the world«


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