Se buscan Ingenieros de Letras

La que habría liado Leonardo Da Vinci en nuestra sociedad digital – Foto: Martin Missfeldt tagSeoBlog.com

Llevo tantos años acostumbrado a esa expresión de extrañeza en el rostro de los reclutadores de RR.HH. y otros habitantes de ese planeta que llamamos mercado laboral que -aún hoy- cuando en una entrevista de trabajo sale el tema de mi formación académica y mi experiencia profesional, me tomo con humor la respuesta y suelo ganarme a mi entrevistador a partir de ese momento. 

“Sí, soy ‘de letras’ y he desarrollado mi carrera profesional en el mundo de la tecnología ¿Donde está lo extraño?” Si tuviese tiempo -cosa que no suele ocurrir en las entrevistas de trabajo- les explicaría que ambas cosas; las Ciencias Sociales y la Tecnología no son algo tan antagónico en realidad. De hecho, una disciplina necesita de la otra para dar sentido a su existencia y viceversa. A mi me apasionan ambas por igual, siempre fue así y nunca me ha supuesto un problema más allá de los prejuicios iniciales de algún entrevistador inexperto.

La guerra entre letras y ciencias que se ha fabricado durante décadas ya está algo trasnochada. La avivaron aquellos que consideraban la universidad como un lugar donde decidir el futuro profesional en el sentido más pragmático y limitado: blanco o negro, letras o ciencias, futuro o sin futuro. Sin embargo, si buscamos el origen latino del concepto universitas como agrupación del saber universaldeberíamos liberarnos de ese tipo de ataduras, pues todas las ramas del conocimiento son importantes para entender nuestro mundo. Pese a lo que digan algunos, la principal misión de la universidad no es buscarnos trabajo sino convertirnos en personas bien informadas y sobre todo, con criterio y capacidad para informarse durante el resto de sus vidas.

Es paradójico, ahora que los presupuestos generales ya casi las han exterminado del mundo académico, que nos encaminemos hacia un nuevo resurgir de las llamadas Humanidades. Aunque este término nunca fue demasiado afortunado, nos servirá para entendernos. La Sociedad de la Información empieza a demandar un poco de sentido común para entenderse a sí misma. El problema es que el futuro ya está aquí y ahora no sabemos qué hacer con él: Robótica, Inteligencia Artificial, Big-Data,…son algunos de los desafíos para cuales la sociedad todavía no tiene respuestas.

Existe una demanda creciente de dotar de algún sentido a todos los cambios que está acarreando la revolución tecnológica y se hace necesario recurrir a una habilidad tan antigua como humana: la interpretación de la realidad. ¿Tendrán que acudir la Ética, la Sociología, la Historia, la Filosofía, la Psicología, la Pedagogía y otras ramas del saber al rescate de un mundo digital que se nos va de las manos? Es bonito pensarlo.

Referencias:

Ciudadano Aróstegui

julioArostegui

Julio Aróstegui

Hoy se cumplen dos años del fallecimiento de D. Julio Arósteguí Sánchez, uno de los historiadores -y maestro de historiadores- más lúcidos que han tenido las Ciencias Sociales en España en las últimas décadas. Además de su extensa obra, muy enfocada hacia la auto reflexión de la Historia como disciplina aspirante a científica, D. Julio abordó sin complejos el delicado tema de la violencia política española en la Edad Contemporánea con gran rigor y preocupación por el enfoque metodológico de sus estudios. Heredero de Marc Bloch y la tradición intelectual francesa de la Escuela de los Annales, D. Julio fue uno de los verdaderos protagonistas de la renovación intelectual de la investigación histórica española en el siglo XX.
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