Cuando la gente es tonta

La cúpula de Unidos Podemos la pasada noche electoral

La cúpula de Unidos Podemos la pasada noche electoral

Ya han pasado unos días desde las elecciones y las cosas se ven de un modo más reposado. Parte de las fuerzas de izquierda representadas por la candidatura de Unidos Podemos aún se están recuperando del bofetón recibido, sin saber ni por dónde ha venido. El origen de la bofetada parece proceder de un exceso de confianza en las encuestas que les coronaban como ganadores planetarios y también de una quimera, surgida al calor de sus resultados en las elecciones de diciembre, que parecía convertirles en los grandes beneficiarios de unas segundas elecciones en España. Ambos deseos han frustrado a Pablo Iglesias, cuyos errores tácticos en esta segunda ronda electoral han sido evidentes incluso en el seno de su formación. El primero de ellos seguramente fue impedir la investidura de un presidente socialista cuando tuvo ocasión de hacerlo, en lugar de aceptar con humildad que en España sólo existe un partido que merezca la calificación de socialdemócrata. Ahora sólo les queda devanarse los sesos encargando estudios sobre los estudios para intentar comprender qué ha ocurrido.

Y lo ocurrido no parece tan difícil de comprender. Simplemente, la gente en España ha demostrado no ser tan tonta como deben pensar algunos líderes de Unidos Podemos. En este país no necesitamos marketing político para comprender la diferencia entre socialdemocracia, socialismo y comunismo. La sociedad española ya es mayorcita para decidir su destino y el pasado avala esta afirmación con los hechos. Me duele escuchar a amplios sectores de la izquierda en nuestro país criticando ahora a esa “gente” a la cual decían representar durante toda la campaña electoral. Ahora resulta que, de la noche a la mañana, la democracia convierte en imbéciles a la mayoría por no votar masivamente nuestra receta de país. Han descubierto que “la gente” se equivoca y ellos tenían razón. Veo demasiado brusco ese salto desde la euforia simplona y colorista del catálogo Ikea hacia el fatalismo sobre el destino de España que nos rodea estos días. Deben hacérselo mirar y sacar conclusiones para el futuro. Y es importante que lo hagan pronto y se levanten de la lona, porque se trata de un amplio movimiento social que -por otro lado- tiene el mérito de haberle devuelto a España el interés por la política.

Efectivamente, el pasado 26-J en España ha ganado el miedo y el talante conservador. España prefiere pagar los altísimos intereses de un nuevo crédito al Partido Popular, que arriesgarse a la compra por catálogo de Unidos Podemos o el liderazgo reactivo que nos ofrece la cúpula actual del PSOE. El miedo es una respuesta biológica ante un riesgo real o imaginario, pero también es algo libre. España ha votado con libertad la seguridad de lo anodino, de la ausencia de sorpresas, de la continuidad con pocos matices de un proyecto contaminado por dosis inaceptables de corrupción y fanatismo económico.

Pero esos pocos matices que admite el resultado electoral son importantes, porque representan una segunda oportunidad otorgada por el pueblo español para la negociación, para el control al gobierno del PP y para las reformas pactadas, destinadas a contrarrestar la desigualdad creada por la gestión de la crisis. Está por ver si nuestros representantes (todos ellos) habrán entendido este segundo mensaje del pueblo, más alto y nítido que el anterior.

Hablemos claro; algo ha hecho muy mal la izquierda española cuando “la gente” prefiere votar mayoritariamente la continuidad de un gobierno como el actual a una alternancia democrática que sirva para sanear instituciones y combatir la desigualdad. Hoy por hoy, la izquierda no da seguridad y produce desconfianza, principalmente porque falta un proyecto coherente, estable e ilusionante para el país. Un proyecto realista de progreso, alejado de ocurrencias y comprometido con la realidad europea que nos rodea, donde hay retos muy complejos que solucionar dentro y fuera (Cataluña, Brexit, Inmigración, Paro, Desigualdad) El futuro está ahí, tan sólo falta un poco más de seriedad y compromiso para llevarlo adelante con honestidad.

 

 

 

Todo iba a las mil maravillas

CaraACara

Pablo Iglesias y Albert Rivera en el debate que no se produjo

Hasta que la entrevista terminó y Albert Rivera se disponía a firmar el famoso chester solidario. En ese momento final del programa, Pepa Bueno deja claro con su estilo directo pero amable, que la cadena se ha visto obligada a elegir a Banco de Alimentos como destino del chester y de los beneficios de su subasta. El motivo, que los líderes políticos de Podemos y Ciudadanos no han sido capaces de ponerse de acuerdo ni en eso tras el difícil proceso de negociación que les llevó a ser entrevistados por separado, cuando el planteamiento inicial del programa era hacer un debate cara a cara.

Lo preocupante de esto, por encima de las cuestiones tácticas de cada partido -donde ambos han demostrado ser bastante torpes- es que los dos líderes están llamados a entenderse entre ellos y también con los líderes de los grandes partidos. Al fin y al cabo, eso es la política. No se trata de ser amigos, se trata de estar dispuesto a debatir con los adversarios ideológicos para que los ciudadanos les conozcamos a todos y podamos elegir libre e informadamente.

Debatir es una obligación de los políticos, no una opción. No se trata de elegir con quién se debate -como pretende Pablo Iglesias- sino de mostrar las cartas y defenderlas sin artimañas. El panorama político español del próximo año camina hacia “un arco político a la italiana y nos faltarán italianos para gestionarlo”, como dice Felipe González. El problema es que efectivamente estamos ante “un cambio de ciclo” y las reformas que necesita España son muy serias.

Viendo ayer a los líderes de Podemos y Ciudadanos, dan la impresión de ser chavales jugando a la política. Toman la parte que les permite darse un aire más sofisticado, la estratégica, pero obvian la esencia misma de su profesión, que es la dialéctica. Señores esto no es Juego de Tronos, esto es muy serio. Hay que debatir, confrontar y solucionar problemas, a los ciudadanos no nos importa cual es su ONG de cabecera. Lo que hace falta son ideas y programas, así que venga, que se nos acaba el tiempo.

Y ustedes voten lo que quieran, que yo votaré lo que me dé la gana 😉

bancoDeAlimentos