El largo camino al consenso

El Valle de los Caídos (Tienda de souvenirs) - Foto: El inquilino digital

El Valle de los Caídos (Tienda de souvenirs) – Foto: El inquilino digital

El Congreso de los Diputados ha aprobado hoy por 198 votos a favor, 1 en contra y 140 abstenciones una proposición no de ley del PSOE para reclamar la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos y la reubicación de los restos de Jose Antonio Primo de Rivera a un lugar “no preeminente” del complejo.

Dicha proposición se ajusta a lo establecido por el Informe de la Comisión de Expertos para el Futuro del Valle de los Caídos elaborado en 2011, sobre el cual ya tuve ocasión de profundizar hace algo más de un año en mi serie de posts sobre El Valle del Olvido (I) con el detalle de su contenido y mi valoración al respecto.

El día de hoy podría considerarse una jornada histórica en España si no fuese porque, lamentablemente, todavía no existe el suficiente consenso, ni la madurez política para afrontar el futuro de un espacio simbólico tan relevante para la historia de nuestro país. Estos días estoy leyendo diferentes artículos y noticias de opinión donde abundan las soflamas enconadas y escasean los argumentos razonados, como los incluidos en las conclusiones del referido informe, al cual dedicaron tiempo y reflexión un buen número de expertos de diferente signo político y trayectoria profesional.

El gobierno no está obligado a nada por la votación de hoy, pero su abstención es al menos un tímido paso en la dirección correcta: el debate. El cementerio del barrio militar de Mingorrubio (El Pardo) podría ser el destino final de los restos del dictador, en el panteón familiar donde se encuentra su esposa.

 

 

Cuando la gente es tonta

La cúpula de Unidos Podemos la pasada noche electoral

La cúpula de Unidos Podemos la pasada noche electoral

Ya han pasado unos días desde las elecciones y las cosas se ven de un modo más reposado. Parte de las fuerzas de izquierda representadas por la candidatura de Unidos Podemos aún se están recuperando del bofetón recibido, sin saber ni por dónde ha venido. El origen de la bofetada parece proceder de un exceso de confianza en las encuestas que les coronaban como ganadores planetarios y también de una quimera, surgida al calor de sus resultados en las elecciones de diciembre, que parecía convertirles en los grandes beneficiarios de unas segundas elecciones en España. Ambos deseos han frustrado a Pablo Iglesias, cuyos errores tácticos en esta segunda ronda electoral han sido evidentes incluso en el seno de su formación. El primero de ellos seguramente fue impedir la investidura de un presidente socialista cuando tuvo ocasión de hacerlo, en lugar de aceptar con humildad que en España sólo existe un partido que merezca la calificación de socialdemócrata. Ahora sólo les queda devanarse los sesos encargando estudios sobre los estudios para intentar comprender qué ha ocurrido.

Y lo ocurrido no parece tan difícil de comprender. Simplemente, la gente en España ha demostrado no ser tan tonta como deben pensar algunos líderes de Unidos Podemos. En este país no necesitamos marketing político para comprender la diferencia entre socialdemocracia, socialismo y comunismo. La sociedad española ya es mayorcita para decidir su destino y el pasado avala esta afirmación con los hechos. Me duele escuchar a amplios sectores de la izquierda en nuestro país criticando ahora a esa “gente” a la cual decían representar durante toda la campaña electoral. Ahora resulta que, de la noche a la mañana, la democracia convierte en imbéciles a la mayoría por no votar masivamente nuestra receta de país. Han descubierto que “la gente” se equivoca y ellos tenían razón. Veo demasiado brusco ese salto desde la euforia simplona y colorista del catálogo Ikea hacia el fatalismo sobre el destino de España que nos rodea estos días. Deben hacérselo mirar y sacar conclusiones para el futuro. Y es importante que lo hagan pronto y se levanten de la lona, porque se trata de un amplio movimiento social que -por otro lado- tiene el mérito de haberle devuelto a España el interés por la política.

Efectivamente, el pasado 26-J en España ha ganado el miedo y el talante conservador. España prefiere pagar los altísimos intereses de un nuevo crédito al Partido Popular, que arriesgarse a la compra por catálogo de Unidos Podemos o el liderazgo reactivo que nos ofrece la cúpula actual del PSOE. El miedo es una respuesta biológica ante un riesgo real o imaginario, pero también es algo libre. España ha votado con libertad la seguridad de lo anodino, de la ausencia de sorpresas, de la continuidad con pocos matices de un proyecto contaminado por dosis inaceptables de corrupción y fanatismo económico.

Pero esos pocos matices que admite el resultado electoral son importantes, porque representan una segunda oportunidad otorgada por el pueblo español para la negociación, para el control al gobierno del PP y para las reformas pactadas, destinadas a contrarrestar la desigualdad creada por la gestión de la crisis. Está por ver si nuestros representantes (todos ellos) habrán entendido este segundo mensaje del pueblo, más alto y nítido que el anterior.

Hablemos claro; algo ha hecho muy mal la izquierda española cuando “la gente” prefiere votar mayoritariamente la continuidad de un gobierno como el actual a una alternancia democrática que sirva para sanear instituciones y combatir la desigualdad. Hoy por hoy, la izquierda no da seguridad y produce desconfianza, principalmente porque falta un proyecto coherente, estable e ilusionante para el país. Un proyecto realista de progreso, alejado de ocurrencias y comprometido con la realidad europea que nos rodea, donde hay retos muy complejos que solucionar dentro y fuera (Cataluña, Brexit, Inmigración, Paro, Desigualdad) El futuro está ahí, tan sólo falta un poco más de seriedad y compromiso para llevarlo adelante con honestidad.

 

 

 

“Aprender es no repetir lo que hemos hecho mal”

El otro día me dijo un buen amigo que escribo lo que pienso en este blog y que no me importa que se sepa lo que opino. Es verdad. Tal vez sea arriesgado, pero no tiene sentido escribir sobre opiniones si uno esconde la suya. En esta ocasión, más que opinar voy a recomendar una entrevista que vi ayer y me ha despertado la esperanza de que aún quedan personas con sentido común en nuestra clase política, con independencia de la ideología que se tenga.

Una pena que el Sr. Gabilondo esté tan ocupado haciendo oposición en Madrid, porque estoy convencido de que alguien como él sería un excelente Presidente de Gobierno en este momento. Seguramente, también nos sacaría del aburrimiento en el cual nos tienen metidos los 350 diputados del Congreso, esos que nos van a volver a llevar a unas elecciones en pocas semanas porque no han hecho bien su trabajo. Por no hablar de los gastos de una campaña electoral que no necesitamos nadie.

¿No sería mejor destinar el importe de la subvención a los partidos por la campaña electoral a compensar económicamente a los españoles por tener que volver a votar en tan poco tiempo? Según mis cálculos, saldríamos a algo menos de 1 .- €, pero mi euro lo regalaba gustoso si construyen un hospital nuevo o le pagan la carrera universitaria alguien que lo necesite. En fin, en algo más útil que volver a ver sus caras en farolas y buzones de toda España.

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