Hablar es barato

The Toasters, gira Europa 2017

Ahora que tenemos tan sobado el concepto de emprendedor y prácticamente no has vivido nada si no has intentado montar un par de empresas antes de tener 25 años, viene Rob Hingley y nos recuerda cómo es eso de levantarse de la lona varias veces y no olvidar que lo que vale es llegar hasta el último asalto (o la penúltima cerveza)

Ayer disfrutamos de la enésima reinvención del que fue líder del sonido ska norteamericano durante casi dos décadas Rob “Bucket” Hingley con The Toasters y su mítico sello discográfico Moon Ska Records, del cual fue fundador, emprendedor y sufridor, hasta certificar su desaparición allá por el año 2000. Como nos dijo literalmente entonces, era momento “to stay a la casa” con sus hijas pequeñas y alejarse de furgonetas, pruebas de sonido y facturas que pagar. La huerta valenciana le enganchó para quedarse y dicen que la paella le sale de muerte. También dicen que, en cuanto te descuidas, Bucket te regala algunas naranjas de su huerto que lleva guardadas entre camisetas, chapas y discos del legendario grupo norteamericano.

The Toasters ayer en Gruta 77 – Foto: el inquilino digital

El concierto de ayer fue de menos a más, tomando temperatura casi al final con los acordes de Two Tone Army y recordándonos a todos otros tiempos, aunque sus canciones siguen plenamente vigentes en el momento actual. La banda que acompaña a Bucket en esta gira estuvo a la altura, aunque presentarla como The Toasters tal vez sea ir un poco lejos para los que hemos visto al grupo desde que teníamos espinillas -para gustos están los colores, claro-  Mucho éxito en esta gira jefe y gracias por recordarnos lo barato que es hablar: Talk is Cheap !

The Toasters actuaron ayer en Gruta 77.

 

Reggae lavado a la piedra

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The Aggrolites (2016)

El destino unió en 2002 a estos cinco músicos de Los Angeles como banda ocasional que acompañó al veterano Derrick Morgan durante una gira por USA y un proyecto discográfico que nunca vió la luz. La experiencia fue tan intensa que decidieron conformar The Aggrolites, un combinado llamativo que destacó por ensuciar un poco el rocksteady de los 50 con guitarras más intensas de lo habitual y una puesta en escena cargada de energía californiana.

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The Aggrolites, ayer en Gruta 77 – Foto: El inquilino digital

El resultado después de casi quince años, es un sonido intenso y eléctrico que no pierde las raíces del conocido como early reggae, mezclando soul y funk con gran maestría y con la ayuda de la voz rota de Jesse Wagner. Ayer no tuvieron demasiados problemas para calentar la cueva, con un público entregado y variopinto, sobre todo cuando Wagner consiguió ver a su audiencia y no intuirla detrás de cuatro focos blancos. Es de esos cantantes que necesitan alimentarse de miradas, refuerzo positivo y muchas voces coreando. Y vaya si lo consiguió, cuando se le calentó la garganta ya no le paró nada. También ayudó la traducción simultánea de su bajista Jeff Roffredo, que en perfecto español se encargó de animar la fiesta e incitar la participación durante todo el show. Mención especial para Roger Rivas, que desbordó dominio técnico y pasión sobre el Hammond, un instrumento con tanta personalidad que a veces enmascara al músico que hay detrás. No fue el caso y al igual que ocurre con Vic Ruggiero (Slackers), Rivas equilibra con maestría al resto de sus compañeros.

Recorrido por sus últimos cinco albumnes y por casi todos los palos del género, con un guiño especial al two-tone de The Specials y una versión de A Message To You Rudy que sonó muy evocadora. Cerraron con Don’t Let Me Down coreado por toda la parroquia hasta el fondo de la sala y todos contentos a la cama, que algunos sois mayores y hay que cuidarse.

THE AGGROLITES actuaron ayer en Gruta 77.

AC/DC tienen un color especial…

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Axl Rose y Angus Young ayer en Sevilla

Ya lo dicen Los del Rio. Si alguien nos hubiese contado en el pasado que en 2016 se podría ver un concierto de AC/DC con otro cantante diferente a Brian Johnson, que su sustituto sería Axl Rose y cantaría sentado en un trono todo el concierto con un dedo del pie roto, pensaríamos que se trataba de una broma delirante fruto de alguna juerga de tantas. Si además nos hubiesen dicho que Angus Young haría la danza de la lluvia alrededor de Axl Rose durante todo el show, como dos espectros solitarios en el escenario con la banda replegada atrás, el único cierre posible para este lienzo digno de El Bosco sería que este concierto onírico y algo surrealista se celebrase en Sevilla.

Pues bien, todo eso ocurrió anoche en el Estadio de la Cartuja. Segundo concierto -despues de tirarse a la piscina en Lisboa- de la mítica banda australiana, tras el paso atrás de Brian Johnson ante sus problemas auditivos. La lluvia dio un respiro y el trono utilizado por Axl Rose (a partir de ahora Su Graciosa Majestad) cumplió su función. Dicen los que entienden que la cosa salió bien, a pesar de los problemas que viene arrastrando el grupo desde 2014. Algunos fans no perdonaron el cambio, pero la vida es así y de eso no escapan ni las leyendas. Lo dieron todo y como dice Xavi Sancho, si nos vamos a la mierda que sea cantando Back Is Black.